A raíz de un artículo que leí hace unas semanas en un blog al que suelo seguir, me interesé por una página web a la que este blog aludía, no sin cierta crítica, y me alegro de ello. Quiero decir, de poder leer mentiras como estas que me hacen creer más en la verdad, y de que hubiera crítica en este blog. No obstante, no voy a poder tener el gusto de decir que la lectura de esta web sea agradable. Y me he propuesto probar, ya que estamos, a hacer una buena crítica, o una crítica sin más al menos, de uno de los textos, a ver si esto deja tan buen cuerpo como parece.
Las blasfemias dirigidas al público desde este texto no son pequeñas. Afirmar que el duque de Alba “hizo posible, por vez primera en la historia, que los cuatro territorios peninsulares de sustrato vasco se vieran reunidos dentro de una misma unidad política” es algo como de broma. Y al final de ese mismo texto, dentro de una palabrería digna de ser citada, nos llaman herejes. Pero como en este mundo lo digno importa un pito, pues eso no lo voy a citar, no textualmente.
Desde luego, salta a la vista la necesidad que algunos tienen en repetir, y repetir, y volver a repetir las cosas, parece que no se cansan. Pues bien, que sepan que donde haya un mentiroso, habrá también alguien poseedor de la verdad, que denunciará sus engaños.
Visto esto, nos introducimos en otra de las mentiras:” lo que se dilucidaba entre el Duque de Alba, Fernando el Católico, Cisneros, los Albret, los agramonteses, los beaumonteses y compañía no era ningún problema identitario, ni siquiera la estricta independencia de Navarra, sino un puro cambio de dinastía que, lógicamente, haría bascular la política del pequeño reino navarro de la órbita francesa a la castellana”. O sea que, la anexión de la Navarra reducida a la corona castellana fue algo pactado, sin sangre ni resistencia (digo yo). Sin embargo, la gesta de Pelayo en Covadonga fue una hazaña, la de Espartero otra, y los guanches recibieron a los navíos españoles (¿eran ya españoles?) con una cenita y unos bailes.
Entre líneas, se apela también a la… no, mejor lo escribo tal cual que no sé ni explicarlo: “los navarros que protagonizaron aquella triste guerra civil que acabó con la pérdida de Ultrapuertos y la entronización de los Austrias eran, unos y otros, caballeros, cristianos y me temo que demasiado rudimentarios como para entender la pijería de los ideólogos modernos”. Un apuntillo sobre eso: aunque me enorgullezca mantener, al igual que muchos hoy en día, ese espíritu de libertad y compromiso con la tierra como el que pudieran tener por ejemplo los Infanzones de Obanos o aquellos que defendieron Navarra hasta el final, he de admitir que no, mi ideología no es exactamente la misma que la suya. Hemos sabido avanzar, pensar, crear. Tristeza es lo que me causa, el hecho de que los sofistas madrileños de hoy en día aún sigan fieles a las directrices de aquella época (siglo XVI). He de admitir que el autor del texto que analizo le ha dado en el clavo, pero en su contra, he aquí su fallo.
Pero ¿para qué toda esta palabrería, cuya lectura se hace insufrible? Pues simplemente para decir que “los nacionalistas no pintan nada en 2012”. Ese, señores, es el título del texto. Decir, no obstante, que España es una nación, también es nacionalismo. Entonces a ver quién pinta qué. Aún no se lo he leído a este autor, pero al loro…
PD: Aunque haya quedado claro que todas esas viles mentiras que están entre comillas no las he creado yo, voy a dejar clara cual es la fuente, a mí que nadie me venga a contar historias. Y menos historias de mentira.
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