jueves 26 de febrero de 2009

Teoría de la ...

Año 2009. Hay guerras. Hay hambre. Hay pobreza. Hay infelicidad. Hay diferencias. Justamente como hace 750 años (o más, o menos). ¿Qué pasó entonces? ¡Ah, los nacionalistas no lo sabemos! Pero la situación del mundo mundial, salvando algunas diferencias, era parecida a la de hoy. Qué pena, cuando inventamos el fuego parecía que llegaríamos a más.

Avance. Se ve que hay avance. Desde luego, los ricos de hoy son más ricos que los de ayer, disfrutan de más comodidad. Pueden optar, por ejemplo, a oler bien, aunque sea solo físicamente hablando. Los pobres sin embargo… pues la verdad, que alguien me diga la diferencia, aparte de que los de hoy tienen noticia de lo que les pasa a los ricos. ¡A veces! Y los que podemos situarnos en medio… somos votos.

Retroceso. ¿Qué? ¿Qué palabra es esa, acaso existe? No tiene significado, no al menos uno práctico, no existe, solo avanzamos.

Pues no señores, en este mundo tan bonito, tan internetizado y tan devastado naturalmente por el hombre ( y, si puedo hablar de ella, también la mujer, sujeto olvidado desde hace mucho ), lo único que avanza es el tiempo.

Partimos desde la falta de valores, pero no nos engañemos, los únicos valores que hay en nuestra sociedad, están escondidos entre libros. Partimos de la falta de tecnología, y ahora creemos que a la primera de cambio podremos vencer a la naturaleza. Partimos de la diferencia de clases, y ustedes me dirán lo que hay hoy. Siempre partimos de algo, pero no sabemos a donde queremos llegar, ni cómo. A mi no me pagan por saber esto, así que no lo sé. Solo sé que así no.

domingo 15 de febrero de 2009

Democráticamente incorrecto

Ahora que se acerca una nueva “fiesta de la democracia”, unas elecciones, y ante el grandísimo esfuerzo que hacen los políticos por ganarse nuestro voto, qué más que hacer una pequeña reflexión sobre la democracia. Y antes de nada, ¡gracias democracia por invitarnos a tu fiesta! Qué poco me gustan aquellos que no respetan al anfitrión.

La largísima tradición democrática de este estado español, desde que los reyes de España negociaran la pactada anexión con los de Navarra, pasando por el progresista sistema de sufragio de finales del siglo XIX, y hasta hoy, es algo de lo que todo español debe sentirse orgulloso.

¿Y aquellos que se quedan en casa? ¿Por qué no acuden a votar? No se percatan de que no serán representados. Es que la democracia ni siquiera es representativa. Mucha guerra veo entre los candidatos, pero no dudan a la hora de repartirse todo el pastel. Mucha guerra, mucho teatro… al fin y al cabo, todo es arte. Y el pueblo debería estar contento de poder tomar una decisión cada cuatro años, porque me dirán ustedes que más podemos elegir, a parte del color de cada escaño.

¡Ay, amigos, pero es que la democracia debemos usarla con cuidado! Podemos observar la democracia de Atenas, en la que muertes innecesarias y destierros ridículos eran llevados a cabo a menudo. Bajo la acrópolis de Atenas se creó la democracia más pura y vieja jamás existida. Que se lo pregunten a Temístocles, ¡o a Sócrates!

Y ademas los pobres eran eso, pobres; los ricos, por supuesto, ricos, hasta que llegaba un Solón de turno… muertes, destierro, diferencias económicas bestiales, guerras… ¡pues sí, fue hace más de dos milenios, pero esto sigue igual amigos! ¡Claro! ¡Porque es democracia!

¡Y en el imperio persa, cuando un rey moría, la administración se paralizaba, cosa que llevaba al caos, a la anarquía total (y perdón si he usado mal este término, pero quería que se me entendiera), para que el pueblo pidiera otro rey! Sí, eso le debió de pasar a Fernando VII. ¡Viva la democracia!

Écrasez l’infame!

jueves 5 de febrero de 2009

Pintemos!

A raíz de un artículo que leí hace unas semanas en un blog al que suelo seguir, me interesé por una página web a la que este blog aludía, no sin cierta crítica, y me alegro de ello. Quiero decir, de poder leer mentiras como estas que me hacen creer más en la verdad, y de que hubiera crítica en este blog. No obstante, no voy a poder tener el gusto de decir que la lectura de esta web sea agradable. Y me he propuesto probar, ya que estamos, a hacer una buena crítica, o una crítica sin más al menos, de uno de los textos, a ver si esto deja tan buen cuerpo como parece.

Las blasfemias dirigidas al público desde este texto no son pequeñas. Afirmar que el duque de Alba “hizo posible, por vez primera en la historia, que los cuatro territorios peninsulares de sustrato vasco se vieran reunidos dentro de una misma unidad política” es algo como de broma. Y al final de ese mismo texto, dentro de una palabrería digna de ser citada, nos llaman herejes. Pero como en este mundo lo digno importa un pito, pues eso no lo voy a citar, no textualmente.

Desde luego, salta a la vista la necesidad que algunos tienen en repetir, y repetir, y volver a repetir las cosas, parece que no se cansan. Pues bien, que sepan que donde haya un mentiroso, habrá también alguien poseedor de la verdad, que denunciará sus engaños.

Visto esto, nos introducimos en otra de las mentiras:” lo que se dilucidaba entre el Duque de Alba, Fernando el Católico, Cisneros, los Albret, los agramonteses, los beaumonteses y compañía no era ningún problema identitario, ni siquiera la estricta independencia de Navarra, sino un puro cambio de dinastía que, lógicamente, haría bascular la política del pequeño reino navarro de la órbita francesa a la castellana”. O sea que, la anexión de la Navarra reducida a la corona castellana fue algo pactado, sin sangre ni resistencia (digo yo). Sin embargo, la gesta de Pelayo en Covadonga fue una hazaña, la de Espartero otra, y los guanches recibieron a los navíos españoles (¿eran ya españoles?) con una cenita y unos bailes.

Entre líneas, se apela también a la… no, mejor lo escribo tal cual que no sé ni explicarlo: “los navarros que protagonizaron aquella triste guerra civil que acabó con la pérdida de Ultrapuertos y la entronización de los Austrias eran, unos y otros, caballeros, cristianos y me temo que demasiado rudimentarios como para entender la pijería de los ideólogos modernos”. Un apuntillo sobre eso: aunque me enorgullezca mantener, al igual que muchos hoy en día, ese espíritu de libertad y compromiso con la tierra como el que pudieran tener por ejemplo los Infanzones de Obanos o aquellos que defendieron Navarra hasta el final, he de admitir que no, mi ideología no es exactamente la misma que la suya. Hemos sabido avanzar, pensar, crear. Tristeza es lo que me causa, el hecho de que los sofistas madrileños de hoy en día aún sigan fieles a las directrices de aquella época (siglo XVI). He de admitir que el autor del texto que analizo le ha dado en el clavo, pero en su contra, he aquí su fallo.

Pero ¿para qué toda esta palabrería, cuya lectura se hace insufrible? Pues simplemente para decir que “los nacionalistas no pintan nada en 2012”. Ese, señores, es el título del texto. Decir, no obstante, que España es una nación, también es nacionalismo. Entonces a ver quién pinta qué. Aún no se lo he leído a este autor, pero al loro…

PD: Aunque haya quedado claro que todas esas viles mentiras que están entre comillas no las he creado yo, voy a dejar clara cual es la fuente, a mí que nadie me venga a contar historias. Y menos historias de mentira.

http://www.navarraconfidencial.com/portal/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=2973

martes 3 de febrero de 2009

Somos nuestro recuerdo

Desde el día en que el ser vasco supo organizarse en su propio estado sin tener que depender de nadie, las incursiones militares e intentos de aniquilar el alma Navarra se han sucedido casi sin parar. Nuestros vecinos, hostiles desde que nos conocen, se han cebado con ataques a nuestra libertad. No conocemos diferencia entre los imperialistas reyes católicos y los ilustrados franceses, y qué decir de los “ilustrados” españoles.

Hoy, apelando a la democracia y la libertad, a los derechos y a la madre que los parió a todos, los españoles, tanto “progresistas” como conservadores, intentan una vez más hacernos callar, pararnos, y una vez más también, intentan engañarnos con falsos testimonios. De hecho, somos conscientes de que sus intentos no solo se concentran en tapar la realidad histórica y del momento, sino también en hacernos olvidar. Si nos olvidáramos de todo, ya no tendrían que taparlo más. Pero no ha ocurrido en 500 años, y que no esperen que vaya a ocurrir ahora.

Tenemos derecho a la libertad, porque no nos olvidamos de que somos libres. Así como tenemos derecho a rebelión, porque la anexión de Navarra a la corona castellana nunca fue algo pactado pacíficamente, y esto se ha hecho notar desde entonces hasta hoy. Lo mismo ocurre con los territorios del norte, incluidos hoy a un estado que, al parecer, defiende las libertades.

Antes nos hablaron con las armas, y hoy quieren “diálogo”. Está bien, dialoguemos. Y cuando empezamos a hablar, nos cortan, no nos dejan acabar. ¿Por qué? Pues la razón es más que evidente: porque saben que si nos dejan exponer nuestras razones y puntos de vista, tendremos la capacidad de ganar en cualquier debate. No son tontos, no, son más listos que el hambre, lo único es que saben que les falta razón.

De esta manera, tratan de imponernos un estilo de reivindicación, y cuando accedemos a utilizar la vía propuesta, nos ponen obstáculos insalvables en la misma. Tenemos razón, pero no palabra para defenderla. “Estamos tan sobrados de “derecho” como ayunos de capacidad política para ejercerlo”1.

Écrasez l’infame!

(1) Derecho a rebelión, ESARTE, P.