Es curioso. En muchas discusiones que se dan en Internet, no de carácter formal sino más bien por un par de calentados y unos cuantos satélites que andan pululando por ahí, en general digo, leo cosas que de verdad me sorprenden. No es mi intención arengar a nadie para que participe en tales discusiones, en las que yo mismo paso rotundamente de tomar parte. Aunque a veces, también me de vergüenza ver como, debates de televisión con gente que tiene un nivel de conocimiento de las cosas, se convierten en gallineros que le llevan a uno a apagar la máquina.
Pero no voy a eso. Aunque no tome parte, admito que me es inevitable ver qué es lo que escriben los que sí lo hacen. Y de verdad, a veces me avergüenzo de lo que ponen aquellos con los que, en teoría, estoy condenado a compartir ideas. En esta ocasión, voy hablar sobre aquellos que en un post dicen “borroka” (que digo yo que cada uno verá como luchar), y en el siguiente dicen: “pues si tan vergonzosos somos, ¿por qué no nos dais la independencia?”.
Hay varias maneras de abordar esta pequeña frase. Pero me voy a permitir coger la vía de: ¿Cómo que “nos dais”? Aquí nadie da nada. Esto nos lo vamos a tener que trabajar nosotros, y no queramos o no, sino queriendo. La soberanía (y sobre soberanía e independencia no voy a discutir, pero interesa sobre esto visitar http://soberaniadenavarra.blogspot.com/2009/04/iruinea-abril-de-2009.html) la hemos de recuperar nosotros, y puede que alguien acceda a ayudarnos, pero que nadie se quede esperando al estado español, ni al francés. Ellos nos la quitaron, ¿por qué nos la van a dar?¡Vale ya de pensar en eso!
Y menos, a una nación dividida, no solo por ellos, sino por nosotros mismos. No somos capaces de ver, que mientras sigamos así, no vamos a conseguir nada, ni nos van a dar nada. Cuando seamos lo suficientemente inteligentes todos, de dejar a un lado viejas diferencias, para recuperar raíces comunes que son aún más viejas que esas diferencias, entonces, seremos capaces de conseguir la soberanía, y no nos hará falta que nadie nos de nada.
Por último, y en relación con este anterior punto, nuestro futuro lo decidiremos nosotros, aquí. Por tanto, no se decidirá ni en Madrid, ni en Paris. Ni en España, ni en Francia. Seremos nosotros los que decidamos como vamos a seguir adelante. Así pues, una vez más, nadie nos dará nada.
Dar… ¡lo único que da el estado aquí son palos, de todo tipo! Nunca podremos esperar nada de él.
Pero no voy a eso. Aunque no tome parte, admito que me es inevitable ver qué es lo que escriben los que sí lo hacen. Y de verdad, a veces me avergüenzo de lo que ponen aquellos con los que, en teoría, estoy condenado a compartir ideas. En esta ocasión, voy hablar sobre aquellos que en un post dicen “borroka” (que digo yo que cada uno verá como luchar), y en el siguiente dicen: “pues si tan vergonzosos somos, ¿por qué no nos dais la independencia?”.
Hay varias maneras de abordar esta pequeña frase. Pero me voy a permitir coger la vía de: ¿Cómo que “nos dais”? Aquí nadie da nada. Esto nos lo vamos a tener que trabajar nosotros, y no queramos o no, sino queriendo. La soberanía (y sobre soberanía e independencia no voy a discutir, pero interesa sobre esto visitar http://soberaniadenavarra.blogspot.com/2009/04/iruinea-abril-de-2009.html) la hemos de recuperar nosotros, y puede que alguien acceda a ayudarnos, pero que nadie se quede esperando al estado español, ni al francés. Ellos nos la quitaron, ¿por qué nos la van a dar?¡Vale ya de pensar en eso!
Y menos, a una nación dividida, no solo por ellos, sino por nosotros mismos. No somos capaces de ver, que mientras sigamos así, no vamos a conseguir nada, ni nos van a dar nada. Cuando seamos lo suficientemente inteligentes todos, de dejar a un lado viejas diferencias, para recuperar raíces comunes que son aún más viejas que esas diferencias, entonces, seremos capaces de conseguir la soberanía, y no nos hará falta que nadie nos de nada.
Por último, y en relación con este anterior punto, nuestro futuro lo decidiremos nosotros, aquí. Por tanto, no se decidirá ni en Madrid, ni en Paris. Ni en España, ni en Francia. Seremos nosotros los que decidamos como vamos a seguir adelante. Así pues, una vez más, nadie nos dará nada.
Dar… ¡lo único que da el estado aquí son palos, de todo tipo! Nunca podremos esperar nada de él.
